“La pandemia ha descubierto las debilidades de la supuesta unidad europea y de su capacidad política de hacer frente a los problemas”

Sin lugar a dudas nos encontramos en una nueva etapa de la pandemia ocasionada por el virus SARS-COVID-19, a saber, en la fase de la vacunación global. Pero al igual que en las anteriores etapas: la del descubrimiento, propagación y medidas restrictivo-preventivas, este nuevo momento sigue desnudando las carencias del capitalismo, el sistema de producción imperante en el mundo. Pero inclusive entre los países pregoneros del más rapaz y desregulado sistema de libre mercado hay notorias diferencias, algunos como Alemania y Francia, se encuentran dentro de bloques supranacionales como la Unión Europea de la cual dependen a la hora de la toma de desiciones; otros como Gran Bretaña, recién se han despojado de algunas de las ataduras que representaba su relación con la UE. Por otro lado, los Estados Unidos de Norteamericana, ajeno a cualquier restricción superior se ha visto rebasado en la crisis por su propio desastroso manejo de la misma.

Cumpliéndose apenas algunos meses desde que las distintas vacunas hicieron su aparición, es notoria la diferencia que hay entre el avance de vacunas en el Reino Unido y el de los países de la Unión Europea. Al comienzo de esta semana el gobierno británico ya había suministrado casi 8 millones de vacunas, lo que representa 12 personas de cada 100. En contraste Alemania, Francia, España e Italia han suministrado juntos alrededor de 5 millones de vacunas a sus poblaciones, lo que en ninguno de los casos representa siquiera 3 personas por cada 100. Apenas casi cumpliéndose un mes desde el retiro oficial de la Gran Bretaña de la Unión Europea la diferencia en la eficacia del proceso de vacunación no podía ser mejor para el gobierno de Londres, que ha expuesto el lastre administrativo que significa la Unión Europea, inclusive al reaccionar ante eventos tan urgentes como la pandemia. (1)

El gobierno británico no esperó siquiera a abandonar la EU cuando ya a principios de diciembre comenzaron las campañas de vacunación, en cambio la discusión dentro de los miembros de la EU se demoró todavía un mes más porque simplemente no había consenso sobre que vacuna utilizar. La decisión de que por ningún motivo utilizarían la vacuna rusa Sputnik V no les tomo, en cambio, tiempo alguno de discusión, preponderando su ofensiva política contra la Federación Rusa por encima de la salud pública de su población. Pero sabemos como opera la moral de la EU, cuando a causa de un supuesto envenenamiento de un líder opositor ruso se dan el lujo de poner en peligro un proyecto para suministrar de gas a su población desde Rusia, pero están dispuestos a seguir manteniendo su relación fraternal con el autocrático, represivo, misógino y torturador régimen de Arabia Saudita.

Para finalizar, está claro que la pandemia ha descubierto las debilidades de la supuesta unidad europea y de su capacidad política de hacer frente a los problemas. Sus farmacéuticas no han sido capaces de competir con sus rivales norteamericanos, británicos, rusos, chinos e inclusive cubanos que han tenido una respuesta mucho más efectiva. Habrá que esperar el desenlace del nuevo drama contencioso que la UE ha comenzado en contra de la compañía Astra Zeneca por haber entregado vacunas primero al Reino Unido y no a ellos, pero como dice el principio general del derecho “Primero en tiempo, primero en Derecho”. Poco valor tiene también la “obligación moral” con la cual la EU pretende obligar a la farmacéutica a cumplir con el contrato y más cuando la misma EU se ha negado a hacer públicas las cláusulas del mismo, más aún cuando hay libras británicas constantes y sonantes de por medio y no solo unas cuantas promesas de euros.  Si la EU no quiere verse en las manos de las corruptas e inmorales farmacéuticas, pues que empiece por nacionalizarlas, ¡ah no, eso sería comunismo!

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Docente de derecho constitucional en la Facultad de Derecho de la Universidad Fridrich-Schiller en Jena, Alemania. Miembro de la comisión de relaciones internacionales del Partido Popular Socialista de México.