Una doctrina geopolítica alternativa que contenga en su concepto las aspiraciones de los pueblos del mundo

    “Un hegemón de carácter distinto al tradicional (el imperialismo norteamericano) es por tanto aquel que mantiene una autoridad humanitaria y que base su preeminencia en las dimensiones política y cultural del poder, en contraposición a estrategias que se centren en la dominación económica y militar”

    A 200 años de la proclamación de la doctrina Monroe que establece como regla el hegemonismo estadounidense sobre el área geoestratégica de las Américas, se hace necesario construir una doctrina geopolítica alternativa que a la vez que sea palpable, construible y sostenible, contenga en su concepto las aspiraciones de los pueblos del mundo, entre ellos, las de nuestros pueblos.

    Yan Xuetong es el decano del Instituto de Relaciones Internacionales de la prestigiosa universidad de Tsinghua en Bejing y parece haberla desarrollado. Ha resumido su pensamiento en un libro titulado Leadership and the rise of Great Powers (Liderazgo y el surgimiento de grandes potencias).

    Su pensamiento tiene un concepto central, el “realismo moral”. Este se basa en la idea de que el respeto a  principios morales comunes (tradicionalmente el cuidado frente al daño; justicia/engaño; lealtad/traición; autoridad/subversión; santidad/degradación) y el buen gobierno ejemplarizante en un sistema internacional, producen Credibilidad Estratégica y derivan en un orden pacífico y más estable.

    El realismo moral plantea que la capacidad exhaustiva de un Estado se basa en su poder. Este poder tiene una dimensión económica, militar y cultural, pero la principal es la política. Un hegemón de carácter distinto al tradicional (el imperialismo norteamericano) es por tanto aquel que mantiene una autoridad humanitaria y que base su preeminencia en las dimensiones política y cultural del poder, en contraposición a estrategias que se centren en la dominación económica y militar.

    Los chinos carecen de los pruritos teóricos que lamentablemente se despliegan en América Latina bajo el título de “decolonialidad” y no tienen empacho en tomar distintas fuentes para su pensamiento. Yan Xuetong  amalgama el pensamiento de liberales tradicionales (Hamilton y Paine), de los realistas americanos (Morgenthau, Gilpin, Waltz) y la filosofía y la historia china (Confucio, Laosi, Xunzi, Mencio).

    Tal actitud no niega sino que potencia el prolífico pensamiento político chino, basado en el marxismo leninismo. Por otra parte, el realismo moral tiene su fuente en un concepto geopolítico ancestral: el del sistema mundial de “lo que está bajo el cielo” o Tianxia, surgido en la dinastía Zhou (1046 – 256 a. C.).  Los Zhou logran la hegemonía en una época de luchas tribales. Estos no eran la mayor de las tribus, se plantearon que el uso de la fuerza coercitiva no tendría éxito y que debían buscar otra alternativa para mantener la legitimidad, el orden y la paz. Tianxia vendría a representar una auténtica sociedad global en la que todas las sociedades se verían representadas, una vez superado el sistema internacional surgido del impulso occidental – anglosajón.

    En el plano conceptual, el sistema Tianxia se basaba en tres ideas subyacentes. En primer lugar, las soluciones a los problemas de la política mundial dependen de un sistema mundial, universalmente aceptado y no de la fuerza coercitiva. En segundo lugar, dicho sistema está justificado en términos políticos si sus acuerdos institucionales benefician a todos los pueblos de todas las naciones. Por último, en tercer lugar, dicho sistema funciona si genera armonía entre todas las naciones y las civilizaciones

    Este pensamiento entronca con el objetivo de que China arregle primero los problemas internos, para después poder ofrecer un tipo de liderazgo atractivo que, llegado el momento, provocara que el país obtuviese alianzas más robustas con otros países. Es decir, se plantea la promoción del desarrollo del poder blando de la potencia oriental, una estrategia contrapuesta los hegemonismos militaristas occidentales.

    Autor

    Comenzó a militar en 1982, en la Federación Juvenil Comunista, cuando Argentina aún era gobernada por la dictadura cívico - militar.

    En 1986/87 es enviado a la República Democrática Alemana a estudiar en la Escuela Superior de la Juventud "Wielhem Pieck" durante 10 meses.

    Psicólogo desde 1990 se focalizó en el trabajo con adicciones.

    Autor de "El hombre nuevo, la mujer nueva: ensayo sobre la transformación revolucionaria de la personalidad" (2002) y "Marxismo, caos y complejidad" (2008), "Psicología y Marxismo" (2017).

    En el año 2013 realizó conversatorios en Venezuela, sobre todo en el Estado Aragua donde se trabajaron los temas antemencionados. Desde febrero de 2014 y durante 6 meses desarrolló tareas de formación en todo el territorio venezolano convocado por la Escuela de Formación Argimiro Gabaldón. En ese marco asiste a las reuniones de formación de cuadros revolucionarios junto al diputado Jesús Faría.

    En 2018 funda la Escuela Latinoamericana de Formación Hombre Nuevo Mujer Nueva.