Balance de los primeros 40 años de política medioambiental de Andalucía y España

    “Los gobiernos de ideología conservadora y neoliberal conciben que la estrategia de Sostenibilidad debiera procurar, ser la palanca necesaria para el crecimiento económico de cualquier espacio natural protegido, teóricamente de manera compatible con la protección de la biodiversidad y el medio natural”

    Los gobiernos británicos tories de los años noventa fueron los primeros en intentar arrebatar la bandera del ecologismo a los partidos de izquierda.

    Dicha iniciativa, como veremos, ha sido imitada como propaganda y táctica electoral por el presidente de la comunidad autónoma de Andalucía. El nuevo presidente (del partido conservador) reunió por primera vez a los miembros de su gobierno en el Espacio Natural de Doñana (octubre de 2019), con motivo de su cincuenta aniversario. Anunció entonces que este espacio protegido se conservaría  “por los siglos de los siglos”, pero faltó el amén de los ecologistas.

    Y es que el gobierno andaluz había prometido poco antes que amnistiaría los regadíos ilegales en dicho espacio natural, que tanto estaban deteriorando su vegetación y su biodiversidad tras varios años de sequía.

    Este hecho fue refrendado por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza UICN, cuando salen  de su Lista Verde (Sello de calidad) los espacios naturales de Doñana  y Sierra Nevada, por su mala gestión (año 2023). Y ello, a pesar de que el gobierno conservador andaluz  prometía que, durante su primera legislatura, se viviría una  nueva “revolución verde” en Andalucía.

    Hagamos balance de cómo se ha llegado a esta situación. La Junta de Andalucía, desde  mediados  de los ochenta, ha ido protegiendo en torno a un tercio de su superficie terrestre total como paisajes y espacios naturales (tal como recomienda la UE).

    Y lo ha hecho en el curso de las tres últimas décadas, dando comienzo a dicha política   a través de la Ley 4/89, que crea la RENPA (Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía).

    En los últimos años el gobierno conservador ha moderado este impulso pues solo ha incluido aproximadamente cincuenta mil hectáreas con la ampliación del PN Despeñaperros y el nuevo parque natural de la Sierra de la Sagra. Las propuestas de ampliación de otros parques naturales realizadas por los ecologistas han sido rechazadas sistemáticamente.

    El momento álgido de las políticas ambientales en Andalucía fue entre los años 2003 y 2019, debido a la asunción de las competencias en Ordenación del Territorio por la Consejería de Medio Ambiente y la posterior aprobación del primer POTA (Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía). Entonces, más del 88 por ciento del territorio andaluz es objeto de Planes de Desarrollo Sostenible (en los municipios de parques naturales y nacionales) y planes de Ordenación del Territorio (subregionales), impulsados por la ya extinta Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio.

    Su mayor desdoro es que los planes subregionales tenían como referencia un Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (sus trabajos de redacción concluyeron en 1998 y se aprobó el año 2006) que se había quedado obsoleto.

    Tabla 1. Evolución del organigrama y la normativa sobre espacios naturales protegidos y biodiversidad.

     

     

    Tabla 2. Planificación de espacios naturales protegidos y del resto del territorio de Andalucía entre 2003 y 2019.

     

    Sin embargo, con el gobierno conservador de Mariano Rajoy en España (2008) y en la primera legislatura de Juanma Moreno en el  ente autonómico (año 2019), el medio ambiente irá perdiendo protagonismo en el organigrama institucional estatal y que pasa a ser un apéndice más de la consejería de Agricultura.

    Tras ganar sus segundas elecciones, Juanma Moreno, siguiendo la moda impuesta en tantos gobiernos,  crea una consejería bajo la ambigua denominación: Consejería de sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía azul.

    La aprobación de la Agenda Urbana (ONU, 2015) es el punto de partida de esta moda. La sostenibilidad se concibe en una triple vertiente: ambiental, social y económica. Y los gobiernos de ideología conservadora y neoliberal conciben que la estrategia de Sostenibilidad debiera procurar, ser la palanca necesaria para el crecimiento económico de cualquier espacio natural protegido, teóricamente de manera compatible con la protección de la biodiversidad y el medio natural.  

    Haciendo balance de los primeros 40 años de política medioambiental de Andalucía y España, grupos como Ecologistas en Acción, Greenpeace y  WWF, constatan que:

    1. Las redes de EENNPP funcionan cada vez más como cajas estancas o islas de biodiversidad y naturaleza. Y ello, por una parte, porque en sus espacios fronterizos se han multiplicado los usos intensivos que disuaden la expansión de la biodiversidad desde la llegada del gobierno conservador. En la transición de los siglos veinte al veintiuno se divulgó una nueva concepción de los EENNPP, por la que deberían conectarse entre sí a través de corredores verdes o ecológicos. Sin embargo, actualmente sólo están en ejecución muy pocos de estos corredores verdes. El primero  denominado Dos Bahías (2002-2022) es una herencia de los gobiernos socialistas y conecta los ENNPP de la Bahía de Cádiz con los del Estrecho  y Los Alcornocales (93 kilómetros). El segundo, promovido por la Diputación de Málaga,  es el corredor verde del río Guadalhorce (53 kilómetros), que enlazará el  paraje natural de su desembocadura con la Reserva Natural del Torcal de Antequera y el monumento natural del Caminito del Rey. Otros corredores verdes no han pasado aún de ser meros proyectos como el que, a propuesta de los ecologistas, pretende conectar el PN de las Sierras Sub béticas cordobesas Con la Vega de Granada y con los PN de Sierra de Huétor y Sierra Nevada, a través del río Genil.
    2. El Gobierno conservador andaluz  proclama que sus inversiones anuales en medio ambiente baten cifras records y son las más altas en cuarenta años de gobierno autonómico. Y lo hacen mediante un truco de prestidigitación, en el que no se  confiesa  que figuran en el presupuesto anual varias partidas de gasto de muy reciente aparición (como las dirigidas a la mitigación y adaptación al cambio climático o las de economía azul).
    3. La jerga técnica de las nuevas políticas ambientales hace que resulten oscuras – como noche lóbrega- para el ciudadano medio. Así, el tratamiento de las basuras o residuos es ahora una parte fundamental de la política de “economía circular”.
    4. Proliferan las ayudas económicas a los ayuntamientos de los municipios pertenecientes a éste o aquél Parque Natural. Se trata no sólo de ganar voluntades políticas, sino también de fijar a la población para que no abandone la “Andalucía vaciada”.
    5. Se está produciendo la aprobación de un gran número de autorizaciones ambientales unificadas AAI para un amplio conjunto de usos y actividades económicas, que afectan a los territorios incluidos en la red de EENNPP. No solo han cobrado mayor importancia con el gobierno conservador sino que, además, se están agilizado sus trámites temporales, que son  más rápidos para el grupo más sencillo de actividades económicas, que ahora ya no necesitan de otros informes sectoriales.
    6. La participación pública en los consejos de los Parques Naturales brilla por su ausencia y su opacidad. Apenas se convocan reuniones de los mismos, y cuando se celebran, tienen exclusivamente una función informativa de aquello que le interesa a  la Junta de Andalucía. Las propuestas de los colectivos ecologistas, por ejemplo, son rechazadas sistemáticamente o reciben silencio administrativo.
    7. Los programas de fomento de la biodiversidad casi han desaparecido. El Gobierno conservador no los ha actualizado y los ha dejado caducar. Se trata de más de una decena de programas de conservación y recuperación de la flora y fauna silvestre (comenzados entre 2012 y 2017). Asimismo, Los 8 Centros de Recuperación de Especies Amenazadas de la fauna andaluz CREA y la red de 11 jardines botánicos y micológicos andaluces, han vivido aletargados (como en el sueño de la Bella Durmiente) entre 2019 y 2023. De todos es sabido que ni plantas ni animales votan en las elecciones. Sea como fuere, desde las filas conservadoras prometen que las edificaciones que los albergan se modernizarán y se inundarán de innovaciones tecnológicas en los próximos años (iluminación con leds, paneles fotovoltaicos y soportes digitales.).
    8. Los programas de conservación de hábitats naturales han languidecido, con la excepción del Plan Andaluz de Restauración y Conservación de Humedales.
    9. La colaboración pública-privada, según el gobierno conservador, va a sustituir la anterior gestión de la biodiversidad y los espacios naturales protegidos “tan propensa a los ·contubernios entre los partidos de izquierda y los ecologistas”. Llama la atención que grandes empresas multinacionales, antes tan poco ecologistas, como CEPSA y HEINEKEN (antigua cervezas Cruzcampo), hayan adoptado el discurso verde y restauren actualmente más de media docena de humedales de los entornos de Doñana y de los polos químicos de Huelva y Bahía de Algeciras.

       

       

      Autor

      Carlos Parejo Delgado (año 1958) es Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Sevilla. Sección de Geografía. Año 1979.

      Desde el año 1980 ha desarrollado su labor profesional como consultor en temas de urbanismo, ordenación del territorio y medio ambiente.