Cultura traqueta: Más de 295 mil víctimas desde finales de los años 70 hasta la fecha

    “Amaya, Escobar, Uribe, Moreno y un sinfín de políticos han construido la narrativa y el relato de la política traqueta en Colombia. La herencia de un pueblo con las calles llenas de sangre ante la ausencia total de la justicia ha sido una política organizada dentro de las estructuras de criminalidad y de corrupción”

    “La ideología principal de nuestro movimiento es el civismo, nacionalismo, sociales, ecológicos y deportivos” Pablo Escobar

    Más de 295 mil víctimas del conflicto armado de Colombia están ligadas a la cultura traqueta de la política que se desarrolló en el país desde finales de los años 70 hasta la fecha, en este artículo vamos a hacer un recorrido por la historia de la política traqueta de Colombia en las ultimas cuatro décadas.

    El primer referente que se tiene de la vida política de Pablo Escobar lo encontramos en los barrios más vulnerables de Envigado y de Medellín Colombia, dentro del registro de archivo en medios de comunicación de las entrevistas realizadas a Pablo Escobar me encontré con esta frase que me llamó mucho la atención “La ideología principal de nuestro movimiento es el civismo, nacionalismo, sociales, ecológicos y deportivos”, mencionó Escobar, en charla con un periodista de televisión.

    En 1983 la revista Semana de Colombia le dio el calificativo a Pablo Escobar del Robin Hood paisa, hoy en el 2023 Carlos Amaya ha recibido en Boyacá el calificativo del Robin Hood Boyacense, también apoyado por un nuevo partido liderado por Cristo y Rojas denominado En Marcha. ¿Coincidencias o continuismo?, no lo sabemos.

    En la cultura de la política traqueta cuando los ciudadanos obtienen beneficios económicos no les preocupa saber de donde viene el dinero ni se preguntan porque su mesías tiene tanto dinero, ese fenómeno se ha visto por décadas en Colombia.

    En su paso por el Congreso de la República, Pablo Escobar viajó a España en representación de Colombia, para asistir a la posesión presidencial de Felipe González. El ex presidente de España ya había tenido vínculos con la política traqueta colombiana desde los años 70, En 1976 y 1977 Felipe González viaja a Colombia apadrinado por Betancur y Sarasola, quienes le ponen en contacto con el narcopolítico Alberto Santofimio Botero, que fue ministro de Justicia en 1974, senador, presidente de la Cámara de Representantes, dos veces candidato presidencial y condenado en 2006 como autor del asesinato del también candidato presidencial Luis Carlos Galán, cometido en 1989, en complicidad con el capo del narcotráfico Pablo Escobar.

    “En octubre de 1982 Pablo Escobar, Alberto Santofimio Botero y Jairo Ortega Ramírez, otro narcopolítico colombiano, viajan a Madrid invitados por Felipe González y Sarasola para celebrar el triunfo electoral del PSOE en el Hotel Palace”

    Las fiestas a todo dar son uno de los síntomas clásicos de la política traqueta colombiana que para los años 70 con todo el auge del narcotráfico ya traspasaba fronteras. En octubre de 1982 Pablo Escobar, Alberto Santofimio Botero y Jairo Ortega Ramírez, otro narcopolítico colombiano, viajan a Madrid invitados por Felipe González y Sarasola para celebrar el triunfo electoral del PSOE en el Hotel Palace. La fiesta está documentada en la sentencia contra Santofimio por asesinato. Los tres colombianos se sentaron juntos en la mesa del hotel, junto al torero Luis Miguel Dominguín. El periodista colombiano Gonzalo Guillén, presente en aquel acto, afirma que fue Pablo Escobar quien le presentó a Felipe González para que le pudiera entrevistar. Luego fueron a una discoteca, donde siguieron celebrándolo toda la noche. La policía española, que tenía fichado a Escobar, supo con antelación que iba a viajar a Madrid y el hotel en el que se hospedaba.

     

     

    Pablo Escobar en la fiesta de toma de posesión de Felipe González

    Después de la era Escobar son numerosos los políticos del país que se han vinculado a bandas paramilitares y narcotraficantes. El expresidente de Colombia Álvaro Uribe fue acusado en numerosas ocasiones por diplomáticos estadounidenses de tener vínculos con el narcotráfico en los años 90, según documentos desclasificados del Departamento de Estado de este país. Una de las comunicaciones, que datan de 1993, describe una reunión de diplomáticos estadounidenses con Luis Guillermo Vélez Trujillo, entonces senador del Partido Liberal, formación política en la que militaba Uribe. En este sentido podemos entender el rol de la diplomacia de Norteamérica en la guerra interna que se vive en Colombia y la manera complaciente como ha respaldado la política traqueta con una guerra contra las drogas que ha fracasado absolutamente.

    En el año 2010 los bogotanos fueron testigos del más grave caso de corrupción en la historia de la ciudad. El entonces alcalde, Samuel Moreno, y su hermano, el senador Iván Moreno, junto con concejales, secretarios del gabinete y el personero y el contralor distritales, cooptaron la Administración y se convirtieron en protagonistas del saqueo y robo del Distrito, a través de la entrega de millonarios contratos por los que cobraban jugosos sobornos. Este fenómeno fue denominado el carrusel de la contratación.

    La cultura de la política traqueta no puede afianzarse únicamente al narcotráfico en Colombia, también existe una relación profunda con la minería, la corrupción, el paramilitarismo, las practicas clientelistas, las comisiones normalizadas en la contratación estatal, los partidos de garaje, el lavado de dinero, los paraísos fiscales y la filtración de las mafias políticas en las instituciones de la justicia.

    “La cultura de la política traqueta no puede afianzarse únicamente al narcotráfico en Colombia, también existe una relación profunda con la minería, la corrupción o el paramilitarismo”

    Para mediados de los años 90, Carlos Castaño comenzó a estructurar su proyecto contrainsurgente, denominado Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) con estructura política y criminal.

    El hecho de que los paramilitares fueran “políticos” les sirvió para ser mejores “criminales”. Con el paso del tiempo numerosos congresistas de Colombia fueron condenados por parapolítica, muchos de ellos hoy gozan de libertad y han llevado a sus hijos o familiares cercanos a ostentar curules en el Congreso de la República, como el caso del Ex Senador Ciro Ramírez, su hijo hoy es investigado por la corte en el caso de corrupción del ex senador Castaño.

    La fachada de las autodefensas les ayudaba a encubrir sus actividades y a establecer contactos en mejores condiciones con agentes del Estado. Había, pues, incentivos en ambas direcciones para que los narcos adquirieran una posición privilegiada dentro del paramilitarismo, ya no como un componente más, sino como el componente dominante de la coalición.

    “Los recursos naturales han sido saqueados en medio de la cultura de la política traqueta en Colombia”

    Muchas de estas estructuras paramilitares después de su presunta desmovilización, se reactivaron para servir como ejércitos privados de las empresas de extracción minera lo que trajo consigo el asesinato de líderes sociales, campesinos y ambientalistas en los últimos años, estos ejércitos paramilitares fueron normalizados igual que el exterminio de campesinos, periodistas y ambientalistas en un escenario donde los asesinatos sistemáticos se enmarcaban en una estructura de corrupción donde la UNP, líderes políticos y multinacionales mineras ordenaban acabar con la vida de los líderes sociales.

    Los recursos naturales como las esmeraldas, el petróleo, el oro, el carbón, el cobre y demás minerales han sido saqueados en medio de la cultura de la política traqueta en Colombia.

    En el departamento de Boyacá en Colombia, la cultura de las esmeraldas se entiende desde un escenario de subcultura donde “La lógica de convivencia promovida por los líderes esmeralderos promueve la coexistencia de un solapamiento de regímenes, tendiente a producir un statu quo, en el cual se garantizan condiciones de convivencia no violentas, consignadas en un “acuerdo” formal, al amparo de un ejercicio de fuerza selectiva (o de la amenaza de su uso), así como un proceso de violencia cultural sobre las víctimas” es decir es lo que se conoce en el país Latinoamericano como la política del miedo y la justicia a mano propia.

    El concejal Diego Cancino señaló serias irregularidades en la contratación durante la administración de Carlos Amaya en Boyacá. El Reporte Coronell de W Radio dio a conocer detalles de la denuncia de Diego Cancino en contra de Carlos Amaya, en las denuncias se menciona un presunto carrusel de contratación con adjudicaciones multimillonarias a los contratistas Peña.

    Aunque Carlos Amaya, hoy nuevamente aspirante a la Gobernación de Boyacá, con una tutela buscó la rectificación del concejal Cancino, esta fue negada por un Juez, ahora depende de la Contraloría, Procuraduría y Fiscalía que se investiguen las presuntas irregularidades que configuran un delito histórico de corrupción en Boyacá, sin embargo, lamentablemente muchos de los funcionarios de estos órganos de control han sido nombrados a dedo por políticos sobre los cuales Amaya tiene influencia.

    El movimiento político En Marcha, haciendo tributo a Pablo Escobar, ha avalado a Carlos Amaya, quien fue aspirante a la Presidencia de Colombia y que hoy representa a los clanes de la costa norte de Colombia cercanos al Uribismo, y a la derecha tradicional que siempre ha buscado negociar como élite política con estructuras de corrupción como la que representa el copresidente del partido verde en el país que ha cautivado como un Robin Hood a todos los boyacenses.

    La política traqueta en medio del Show Político busca ocultar las irregularidades denunciadas ante la ausencia de un sistema de justicia competente.

    Mientras la multitud ovaciona a Amaya en busca de un contratico, la creciente pobreza extrema del segundo departamento más grande de Colombia solo se compara con fenómenos de aldeas en África o en Asia Occidental. La política traqueta en medio del Show Político busca ocultar las irregularidades denunciadas ante la ausencia de un sistema de justicia competente.

    El reciente lanzamiento de la campaña a la Gobernación de Amaya trae a la memoria fenómenos políticos como el de Pablo Escobar cuando fue aspirante a la Cámara de Representantes y era ovacionado por la multitud mientras la clase dirigente buscaba consagrarse con el capo para lograr beneficios económicos para financiar sus campañas, hoy no hay ninguna diferencia en este ejercicio político el cual es seriamente cuestionado por un carrusel de contratación que estaría funcionando en Boyacá desde hace casi una década.

    La cercanía de Amaya con Duque es absoluta, su cuñado es el Defensor del Pueblo nombrado por el ex presidente de la Derecha colombiana. Su oposición al gobierno de Gustavo Petro se basa en la defensa de las estructuras de minería colonialista que ha generado violencia en el país y la violación sistemática de los derechos humanos.

    “Gustavo Petro enfrenta el fenómeno narco paramilitar que también es vinculante al fenómeno de la minería colonialista depredadora de vidas humanas que ha costado la vida de incontables víctimas vulnerables”

    Amaya, Escobar, Uribe, Moreno y un sinfín de políticos han construido la narrativa y el relato de la política traqueta en Colombia. La herencia de un pueblo con las calles llenas de sangre ante la ausencia total de la justicia ha sido una política organizada dentro de las estructuras de criminalidad y de corrupción. Hoy Gustavo Petro enfrenta este fenómeno narco paramilitar que también es vinculante al fenómeno de la minería colonialista depredadora de vidas humanas que ha costado la vida de incontables víctimas vulnerables.

    La Paz, prioridad del actual gobierno de Colombia, no es rentable para las elites políticas que se han construido desde el abuso permanente, el enriquecimiento ilícito, la invasión de tierras, la apropiación de la minería, estos políticos de ultraderecha que hoy son enemigos de la Paz, quieren seguir en su confort delictivo sin importar el precio.

     

    Autor

    Daniel Fernando Mejía Lozano

    Periodista internacional, colabora como analista de geopolítica en HispanTv, Radio Concepto Argentina, Cablenoticias (Colombia) y Red Más Noticias. Es bloguero del periódico El Tiempo de Colombia y activista ambiental defensor de derechos humanos.

    Estudió comunicación social y periodismo en la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano, es autor del libro El Dorado sí Existe publicado en Barcelona (España) y ha tenido una amplia carrera en distintos medios de comunicación de Iberoamérica. Se ha desempeñado como asesor parlamentario en Cámara y Senado en Colombia. Actualmente vive en Francia.