“En el tema palestino no hay término medio: o se está con el pueblo palestino, con las víctimas, o se está con los asesinos, el ente sionista”

    “El pueblo palestino seguirá luchando por su liberación y eso conllevará, como es lógico, más violencia. Y en el momento en el que legitiman a la entidad agresora y criminal, cualquiera que no conozca de qué va la historia entenderá legítimo el derecho a la defensa de la misma”

    La derecha que no se avergüenza catalogarse como tal, la patria y nacionalista periférica, no paran de invocar el derecho a la defensa del ente sionista en Palestina. Eso ha sido una constante desde que se produjese la audaz acción de la resistencia palestina, liderada por Hamás, el 7 de octubre. No es nada nuevo, por otra parte, aunque, por motivos obvios, se haya reproducido más en los últimos tiempos.

    Por otra parte, la autodenominada izquierda, la institucional, llora en redes sociales y ante las cámaras por los miles de niños y niñas descuartizados con misiles y bombas estadounidenses, mientras criminaliza, cada vez que tiene oportunidad, a aquellos que pretenden liberarse del yugo criminal sionista.

    Yolanda Díaz, en la tribuna del Congreso, llamaba a la paz haciendo un alegato por los dos Estados, en el que los asesinos y ladrones convivirían puerta con puerta con las familias de los asesinados y los que han sido desposeídos violentamente de sus bienes. “Desde el río hasta el mar”, subrayaba. Sin vergüenza alguna. 

    Irene Montero, frente a las cámaras de RTVE, ante la pregunta de si debían existir los dos Estados, señalaba, incómoda, que sí. “Desde el río hasta el mar”, ha coreado, y posteado en varias ocasiones, igualmente, intentando voltear el significado de dicho lema.

    Matute u Otegui, igualmente, también proponen la creación de dos Estados.

    ERC, directamente, votó en contra de romper relaciones diplomáticas con el ente sionista, mientras su portavoz en el Congreso, Rufián, pretende hacer creer lo contrario en X.

    Todos ellos, como comentaba anteriormente, han criminalizado la legítima resistencia palestina y su lucha por la liberación.

    En todo caso, el argumentario de la “izquierda” institucional supone un reforzamiento, en términos políticos, del de la derecha que no se avergüenza de catalogarse como tal. Y, lo que es más grave, legitima a un ente invasor que se ha construido, como he dicho mil veces, y atestigua la historia, sobre la sangre y tierra de la población nativa de Palestina.

    Si alguien cree que el pueblo palestino se va a resignar y va a renunciar a lo que le pertenece, es un ingenuo, un ignorante, ambas, o es un fascista que cree que hay personas que están por encima de lo humano y lo divino.

    El pueblo palestino seguirá luchando por su liberación y eso conllevará, como es lógico, más violencia. Y en el momento en el que legitiman a la entidad agresora y criminal, cualquiera que no conozca de qué va la historia entenderá legítimo el derecho a la defensa de la misma.

    En el tema palestino no hay término medio: o se está con el pueblo palestino, con las víctimas, o se está con los asesinos, el ente sionista. Todo lo demás es colaboracionismo y apoyo a los criminales, de una manera u otra.

    Salvando las distancias: ¿Se imaginan a la “izquierda” institucional diciéndole a los movimientos memorialistas, a las víctimas de la represión franquista, que pelillos a la mar y que hay que mirar hacia adelante? ¿Se imaginan a la “izquierda” institucional defendiendo la ley de amnistía franquista y pidiendo a las víctimas del franquismo que renuncien a la verdad, a la justicia y a la reparación? Pues eso.

    Desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo, viva Palestina libre de colonización.

    Autor

    Responsable de la coordinación técnica y audiovisual en Revista La Comuna

    Operario de fábrica. Militando desde los 17 años. Socialismo o barbarie.