¿Persecución étnico-religiosa a la comunidad Uigur o políticas de estado contra el terrorismo?

“Como ocurre con los nazis en Ucrania, ocurrió con los integristas en Siria o Irak, o con los muyaidín en Afganistán, vemos como el integrismo en la región de Xinjiang está siendo instrumentalizado por otro tipo de intereses de hegemonía y dominación mundial”

En los últimos años hemos visto varias campañas contra China. Unas campañas que debemos entender dentro del contexto más amplio del propio desarrollo económico y diplomático chino, del avance del multilateralismo y de las evidentes consecuencias que esto provoca para el afán expansionista de las potencias europeas y de EEUU.

Es decir, cada vez que leemos noticias sobre China, más cuando vienen perfectamente agendadas, primero en lo mediático y después a través de declaraciones y sanciones de estas potencias, no podemos obviar que todo este entramado se da en un contexto muy específico. Un contexto de choque de intereses donde China ocupa el papel fundamental de enemigo número uno del que ahora hemos convenido a llamar “Occidente” para evitar decir el término más concreto y económico de “centro imperialista”.

Como ya ocurrió con Hong Kong (1), en el caso de los Uigures, sólo se contará una verdad a medias y se tratará que el desconocimiento que habitualmente tenemos en el resto del mundo sobre China haga el resto.

Así que hablemos un poco sobre China y la comunidad Uigur.

Organización territorial en la República Popular China: Xinjiang

Atendiendo a la Constitución el país se divide en 23 provincias, 5 regiones autónomas, 4 municipios bajo jurisdicción central (o municipalidades), y 2 regiones administrativas especiales.

Las cinco regiones autónomas están asociadas con las cinco minorías étnicas más numerosas: los tibetanos, los uigures, los mongoles, los hui y los zhuang. Inspiradas por teorías y prácticas soviéticas, fueron establecidas a partir de 1947. La Constitución actual les da cierta independencia financiera, económica, y administrativa. El presidente de la región debe pertenecer a la nacionalidad que ejerce la autonomía regional.

Xinjiang es una de las cinco regiones autónomas de la República Popular China y se encuentra situada en el noroeste del país.

La cuestión étnica en China

En la República Popular China coexisten 56 etnias reconocidas. La más numerosa es la etnia Han que representa el 91,59% de la población. Le sigue por orden de población: la etnia zhuang, manchú, hui, miao, uigur, tujia, yi, mongol, tibetana etc…

Desde el gobierno chino se ha mantenido un especial cuidado para la defensa de estas minorías. Por ejemplo, estas minorías no tuvieron que aplicar la política del hijo único o reciben ayudas económicas y sociales específicas en tanto a su situación minoritaria que se entiende que facilita un contexto de vulnerabilidad social.

Históricamente, esta diversidad étnica también ha provocado irremediablemente otros problemas. El principal de todos ha sido cómo se han visto afectadas las familias creadas por lo que se denominan “matrimonios mixtos”, es decir, matrimonios cuyos participantes pertenecen a etnias distintas. Como ocurre en otras partes del mundo la no comprensión del mestizaje por siglos de segregación racial ha supuesto que estas personas recibieran una doble discriminación, de su propia etnia y de las otras etnias existentes. En ese sentido, el gobierno chino aplicó una serie de medidas para garantizar el desarrollo de estas familias. Sobre todo, enfocado en becas de estudios y ayudas para el desarrollo académico y profesional de sus hijos.

Estas políticas, llevadas a cabo para tratar de superar una situación de racismo bidireccional provocado por el choque cultural entre distintas etnias que conviven en un territorio dado, actualmente están siendo utilizadas para de nuevo atacar al gobierno chino acusándole en este caso de “tratar de borrar a las etnias minoritarias”. Por ejemplo, en distintos artículos en prensa extranjera hemos podido ver como se llega a acusar al dibujo animado “Princesa fragante” de la cinematográfica china Shenzhen Qianheng, como parte de la política de “poder blando” del gobierno contra las minorías (2) ya que estos dibujos animados relatan la historia de amor entre un emperador Han del siglo XVIII y su consorte Uigur. Al parecer el segregacionismo y fomentar el racismo entre las distintas etnias debería de ser, bajo el punto de vista de un occidente que sorprendentemente cada vez es más racista, la postura de un gobierno chino digno de ser reconocido en sus labores de “defensa” de los DDHH.

Ciertamente, la proyección de estos dibujos animados y las demás políticas del gobierno se implementan con una intención: buscan garantizar la armonía entre las distintas etnias de china y naturalizar la convivencia entre ellas.

¿Es que China no tiene el derecho y el deber de fomentar la concordia y el desarrollo de las distintas etnias que conviven en su territorio?

La “Persecución” China contra el Islam

Desde la Proclamación de la República Popular China en 1949 el estado se declara laico y por tanto ninguna confesión tiene carácter estatal. Pese a una gran mayoría de ateos -el propio gobierno chino señalaba en 2007 que sólo el 10% de su población era creyente- algo que confirmaba con una cifra algo mayor, un 19% de religiosos, el think Thank estadounidense, Pew Research Center, en esa misma fecha; sí que existen múltiples confesiones religiosas en China.

La confesión religiosa mayoritaria, más del 73, 56%, es el confucianismo o una versión sincrética del mismo. Sin embargo, también conviven otras confesiones: Budismo (15,87%), Taoísmo (7,62%), Cristianismo (2,51%) o Islam (0,45%). Debemos entender estas cifras dentro de la población que se declara a sí misma confesional o religiosa y no en términos absolutos sobre la población total de China.

Los Uigures confesionales -también hay uigures ateos- pertenecen al 0,45% de confesión musulmana y son una comunidad que se extiende en la región de Xinjiang.

Los Uigur son la etnia mayoritaria de la región siendo un 45% de la población, seguidos muy de cerca de la etnia mayoritaria en China, la etnia Han, que compondría el 40% de la población de Xinjiang.

Aunque como indicamos está comunidad tiene como preferencia religiosa el islam, no es la comunidad musulmana mayoritaria existente en China. La comunidad Hui, también oriunda de la zona noroeste del país es no sólo la más numerosa sino la etnia más extendida a nivel geográfico por el territorio chino.

Y por supuestos no podemos obviar a la minoría chiita que según un informe publicado por The Washington Institute representa a uno de cada diez musulmanes en China. La mayoría de ellos proceden de la escuela ismaelita y pertenecen a minorías tayikas o kirguizas, que conviven mayoritariamente también en la región de Xinjiang, como los Hui o los Uigur.

El conflicto con los Uigur comienza fundamentalmente a raíz de la década de 1990 en un contexto de radicalización religiosa y política. El inicio de estos ataques coincide, por tanto, con la transformación internacional del yihadismo hacia objetivos globales. No es un proceso exclusivamente local sino, como sabemos, un proceso de carácter internacional.

Muchos son los motivos que nos pueden llevar a comprender el surgimiento de estos movimientos: desde el influjo internacional de las corrientes salafistas que ya desde el siglo XIX querían retomar un islam “puro” al considerar que había perdido su pureza y que, además, establecían vínculos políticos sólidos como es el caso del wahabismo con la familia Saud en Arabia Saudí, lo que le ha permitido una gran capacidad de acción y difusión; a otros elementos que elevaron la cuestión religiosa y el islam, como una forma de liberación y reivindicación tras siglos de colonización europea y de desprecio, que en su versión más reaccionaria acababan cayendo en las garras de los primeros. No obstante, tampoco podemos dejar a un lado como estos movimientos que, insisto, pueden tener una explicación social han sido utilizados una y otra vez como elementos desestabilizadores en los países, sobre todo de mayoría musulmana, sirviendo como ariete para intereses imperialistas. El caso más destacado y conocido fue el de Afganistán y los más recientes se enmarcan en “las primaveras árabes” patrocinadas por la OTAN en países como Libia o Siria. El papel de EEUU en la creación y desarrollo de grupos como Al Qaeda o el DAESH ha sido incluso reconocido por miembros de sus gobiernos en más de una ocasión.

Así, surgen grupos armados violentos, dentro de la comunidad uigur que, aunque no representan a la totalidad de esta comunidad, inician actividades contra el gobierno chino pero también contra las otras comunidades musulmanas en el país. Debemos recordar como durante los atentados de 2009 en la capital de Xinjiang, Urumqi, cuando los terroristas uigures asesinaron a unas 200 personas, el refrán que se extendió por las redes sociales para llamar a la revuelta fue: “Mata a los Han, mata a los Hui”. Constatando una tendencia que también vemos en otros grupos de corte salafista y es ese particular odio a los que consideran “impuros” dentro del islam. (3).

Calígrafo hui escribiendo en árabe. Imagen China Today. 

El planteamiento Uigur, desde la perspectiva política, era el del reclamo de un Turkestán Oriental independiente, actualmente este reclamo se presenta en términos de un califato al estilo DAESH.

La trayectoria del terrorismo uigur arranca en 1997 en Pekin cuando estallan un coche bomba provocando 2 muertos. Sin embargo, no será hasta los juegos olímpicos de 2008 cuando se den a conocer a nivel internacional:

  • El 4 de agosto en el puesto aduanero de Kashgar, dentro de la provincia musulmana de Xinjiang, son asesinados 16 policías.
  • El 10 de agosto, en un atentado suicida con una moto en la ciudad de Kuga hieren a dos personas y asesinan a otra.
  • El 12 de agosto en otro atentado son asesinados 3 policías.

Esta oleada de ataques en el marco de las olimpiadas de Pekin y tras el 11 S fueron recogidas por los medios de comunicación internacionales y condenados por los mismos. Sin embargo, parece que algunos de esos medios y políticos que entonces señalaron con dolor esta situación, hoy, perdieron la memoria al respecto de quienes son estos grupos y el papel que juegan en China.

Desde la perspectiva internacional es muy destacable también el papel de los Uigures en la guerra de Siria.

En junio de 2013, el TIP (Partido Islámico de Turkistán) empezó a distribuir vídeos de sus militantes invitándoles a combatir en Siria. En 2017 unos 3.000 uigures luchaban ya en las filas del Frente al Nusra (filial de Al Qaeda en Siria) y varios cientos de militantes más en las del DAESH.

Unos 2.000 uigures provenientes de Xinjiang engrosaron las filas del brazo sirio del Turkestan Islamic Party 

En 2018 el líder anunció el establecimiento de un “emirato” del Turquestán en el norte de Siria. Desde el comienzo de la guerra en Siria, los terroristas uigures estuvieron presentes en varias regiones del norte: colaboraron con el Frente al Nusra en Idleb y con los terroristas uzbekos y chechenos en Latakia, donde participaron en la masacre de los residentes, y también fue destacada su colaboración para el control de las fuerzas integristas sobre Hama.

Es cierto que China aplica políticas contra el terrorismo, como hacen todos los países del mundo, pero es falso, absolutamente falso que se esté produciendo ningún tipo de persecución religiosa en China. De hecho, no es solo una defensa nacional lo que hay detrás de estas necesarias políticas de persecución de los grupos terroristas, recordemos que el lema de este grupo es “Mata a los Han, Mata a los Hui”, es decir, un ataque contra distintas etnias de china, incluidas etnias de mayoría musulmana como los hui. Es importante aclarar que en China no se persigue, ni tienen un problema con la comunidad Uigur, el problema es con los militantes vinculados al Movimiento Islámico del Turkestán Oriental y sus relaciones con el salafismo internacional.

¿Es que China no debe proteger a su propio pueblo?

La construcción del relato político y mediático sobre los Uigures en el contexto de presión contra China

En el XIII Plan Quinquenal chino (2016- 2020), en los capítulos 18 (Desarrollo Agrícola Sostenible), 29 (Redes de transporte domésticas e internacionales), 40 (Áreas con concentración de minorías étnicas), 51 (Corredores económicos), y 78 (Desarrollo integrado civil y militar), se consigna que el desarrollo de la región de Xinjiang es de alta prioridad para el gobierno chino. Esto se ha materializado mediante el desarrollo de corredores interregionales e internacionales y de transporte y logística. También del desarrollo de la industria que ha supuesto una mejora significativa de la región. Destaca el papel que está región mantiene para importaciones agrícolas con Pakistán, Kazajstán, Kirguistán y Tayikistán.

La región de Xinjiang, por tanto, hace frontera con siete países de Asia Central, además de ser un paso fundamental en la Nueva Ruta de la Seda y una zona con importantes recursos energéticos y mineros. El interés por fomentar la desestabilización en la región es evidente en un contexto de máxima presión contra el mundo multipolar como al que estamos asistiendo y, sobre todo, en sentido estratégico, de la guerra económica contra el ascenso de China.

No podemos separar la construcción de este nuevo relato contra China de otras políticas que se han ido implementando como el proyecto AUKUS, los movimientos en Hong Kong o Taiwan y por supuesto también la marcha de los EEUU de Afganistán. Muchos de hecho, se escandalizaron porque China se reuniera con los Talibán, sin embargo, es lógico el temor de China a que la vuelta del grupo extremista al poder en el país de Asia Central pudiese ser un pulmón para los grupos terroristas de la región de Xinjiang. Unos grupos terroristas que como ocurre con los nazis en Ucrania, ocurrió con los integristas en Siria o Irak, o con los Muyahidín en Afganistán, están siendo instrumentalizados por otro tipo de intereses de hegemonía y dominación mundial.

En un escenario geopolítico complejo la propaganda mediática es un elemento fundamental para el desarrollo del asedio político o económico. La mejor forma de enfrentarlo es con información y, sobre todo, con la verdad.

Notas:

(1). ¿Por qué los hongkoneses no están luchando por la independencia? Carmen Parejo. Revista La Comuna. Pinche AQUÍ para enlace web.

(2). Referencias en medios occidentales a la serie “Princesa Flagrante”. Pinche AQUÍ para enlace web.

(3). Matanza de chiíes en Nigeria. Hispan TV. Pinche AQUÍ para enlace web.

IMAGEN DE PORTADA:

Mezquita Id Kah, data de 1442 y es la mezquita más grande de la región de Xinjiang, con un patio que puede congregar a 20.000 personas durante las celebraciones religiosas siendo uno de los mayores centros de culto para la población uigur. Se encuentra en la ciudad de Kashgar, de gran importancia histórica debido a su ubicación en la antigua Ruta de la seda.

Foto: Abd. Halim Hadi/Shutterstock

 

 

 

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Directora Revista La Comuna

Estudió Filología Hispánica en la Universidad de Sevilla. Gestora cultural, escritora, poeta y analista internacional en distintos medios escritos o audiovisuales. Autora de la compilación poética “La Generación de la Sangre I” para Editorial Ultramarina Cartonera, a través de la Plataforma de Artistas Chilango-andaluza.

“Arquitecturas y Mantras” de la Editorial Bucéfalo fue su primer libro de poesía en solitario. A su vez, actualmente colabora en Hispan TV y otros medios internacionales en habla hispana analizando la actualidad política. Miembro de la Asociación Cultural Volver a Marx. Milita en Trabajadoras Andaluzas.