“La trampa de Tucídides” se refiere a la situación que se da cuando una potencia ve amenazada su dominación por otra nueva

“La actual “rusofobia” debe entenderse entonces como una primera etapa de una propaganda de guerra (de un escenario bélico que se conceptualiza mucho más amplio que el actual) tendiente a poner bajo presión al gobierno de Moscú, dividir a Europa Occidental de Rusia desarticulando la integración comercial (de la cual el gas es un producto especialmente sensible) para así avanzar en las presiones también sobre la República Popular China”

El historiador y militar ateniense del siglo V aC. Tucídides describió cómo el rápido ascenso de Atenas, frente a la por entonces poderosa Esparta, había generado turbulencias que desembocaron en la Guerra del Peloponeso.

De allí surge entonces una expresión que utilizan quienes se dedican a analizar las relaciones internacionales “La trampa de Tucídides” para referirse a la situación que se da cuando una potencia ve amenazada su dominación por otra nueva. El término fue popularizado por el politólogo estadounidense Graham T. Allison (1), quien lo acuñó en un artículo que escribió en 2012 para el Financial Times.

Para impulsar su tesis, Allison, que es profesor de la Universidad de Harvard, dirigió un estudio de casos realizado por el Centro Belfer de Ciencia y Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard, que descubrió que, de 16 casos a lo largo de la historia en que una potencia emergente rivalizó con una potencia consolidada, 12 acabaron en guerra.

El columnista de la publicación rusa Sputnik Andranik Migranian (2) asegura que “No vale la pena esperar que las relaciones entre Estados Unidos y Rusia mejoren, independientemente de quiénes acaben dirigiendo ambas naciones. El carácter de esas relaciones lo definen acontecimientos más globales en los que el trato bilateral entre Rusia y EEUU se deriva del de las relaciones entre Estados Unidos y China” y agrega “Ahora Estados Unidos ha adoptado una estrategia de disuasión con Beijing, y sigue al pie de la letra una política destinada a acorralar a China con la ayuda de sus socios y aliados. China tiene, con casi todos sus vecinos, conflictos y problemas que Estados Unidos ha utilizado hábilmente para crear una coalición contra ella”, explica Migranian, y añade que el paralelismo entre Esparta y Atenas y Estados Unidos y China es evidente.

La actual “rusofobia” debe entenderse entonces como una primera etapa de una propaganda de guerra (de un escenario bélico que se conceptualiza mucho más amplio que el actual) tendiente a poner bajo presión al gobierno de Moscú, dividir a Europa Occidental de Rusia desarticulando la integración comercial (de la cual el gas es un producto especialmente sensible) para así avanzar en las presiones también sobre la República Popular China.

Cuando venimos observando la existencia de la alianza de inteligencia que integran Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Reino Unido y Estados Unidos, la famosa “Five Eyes” (3) y luego observamos el traslado del peso de la OTAN a la Alianza Aukus (4) (Australia, Reino Unido y EE.UU), no podemos menos que ver los preparativos para una avanzada bélica de proporciones.

El motivo es evidente: China es imparable. No hay forma de frenar su impetuoso desarrollo productivo, sus crecientes capacidades tecnológicas y su influencia comercial en el mundo. No existe ninguna posibilidad de que el aparato productivo del capitalismo occidental, empantanado en su locura belicista, intoxicado por una financiarización parasitaria, debiendo sostener fortunas milmillonarias cada vez más numerosas, pueda frenar la Iniciativa de la Franja y la Ruta, la construcción de la Ruta de la Seda que permita un metabolismo económico que desplace de hecho la hegemonía del dólar.

Vladimir Putin ha denunciado las intenciones belicistas de los EE.UU. al frente de la OTAN y evidentemente, en ningún escenario que no haya sido una respuesta a una provocación, Rusia podría haber tenido interés en iniciar esta guerra. Por su parte, el canciller Serguei Lavrov advirtió que “la Tercera Guerra Mundial sería una guerra nuclear devastadora”. Lo único que puede frenar al imperialismo es la firme decisión de resistir de Rusia y China, en la medida en que cuenten con una fuerza bélica de disuasión efectiva. Así la humanidad podrá sortear la que podría ser la última Trampa de Tucídides.

Notas:

(1). Graham Allison sobre la trampa de Tucídides. Conferencia de Seguridad de Múnich 2020.  Pinche AQUÍ para enlace web. 

(2). EEUU, China, Rusia y la trampa de Tucídides. Andranik Migranian. Pinche AQUÍ para enlace web. 

(3). Los Cinco Ojos – La Alianza de Inteligencia de la Anglosfera. J. Vitor Tossini. UK Defencer Journal. Pinche AQUÍ para enlace web. 

(4). AUKUS: EEUU pivotea Europa hacia el Pacífico. Sergio Mario Guilli. Revista La Comuna. Pinche AQUÍ para enlace web. 

Autor

+ artículos

Comenzó a militar en 1982, en la Federación Juvenil Comunista, cuando Argentina aún era gobernada por la dictadura cívico - militar.

En 1986/87 es enviado a la República Democrática Alemana a estudiar en la Escuela Superior de la Juventud "Wielhem Pieck" durante 10 meses.

Psicólogo desde 1990 se focalizó en el trabajo con adicciones.

Autor de "El hombre nuevo, la mujer nueva: ensayo sobre la transformación revolucionaria de la personalidad" (2002) y "Marxismo, caos y complejidad" (2008), "Psicología y Marxismo" (2017).

En el año 2013 realizó conversatorios en Venezuela, sobre todo en el Estado Aragua donde se trabajaron los temas antemencionados. Desde febrero de 2014 y durante 6 meses desarrolló tareas de formación en todo el territorio venezolano convocado por la Escuela de Formación Argimiro Gabaldón. En ese marco asiste a las reuniones de formación de cuadros revolucionarios junto al diputado Jesús Faría.

En 2018 funda la Escuela Latinoamericana de Formación Hombre Nuevo Mujer Nueva.